Un paseo por Alicante entre verdes gigantes

Publishing date 31/03/2014

Alicante no es sólo cielo ni es sólo mar, la capital de la Costa Blanca posee un increíble patrimonio arbóreo de enorme y elegante porte. Un paseo por la ciudad revela este trascendente y raro acervo que con la llegada de la primavera es, si cabe, más impresionante. Ven a pasear por Alicante entre verdes gigantes, un recorrido natural por el corazón de la ciudad.
Un paseo por Alicante entre verdes gigantes

El paseo entre los árboles singulares alicantinos empieza en la Playa del Postiguet frente al túnel del acceso al castillo de Santa Bárbara, donde cinco ficus macrophylla de casi veinte metros de alto y otros tantos de ancho de copa. Estos ficus forman un conjunto arbóreo que ronda los cien años de edad y destacan por su valor recreativo y ambiental. En ese punto del paseo, una buena opción es subir al castillo, cuyo patio de armas alberga un ejemplar de ficus carica de más de 60 años, con una altura de seis metros y una copa de nueve. El castillo, en la cima del Monte Benacantil, es un lugar especial para los alicantinos, el sitio perfecto para  disfrutar de una admirable panóramica del puerto, del mar y del cielo.

 

Al bajar a pie de playa y de camino al centro, la ruta pasa por el Paseíto Ramiro, un precioso parque creado a mediados del siglo XIX. En este jardín se pueden contemplar varios ejemplares de ficus nitida, con una edad estimada de 80 años y de trece metros de altura y 21 de diámetro de copa. Como curiosidad hay que señalar que el parque lo atraviesa un tramo de 56 metros de la muralla de la ciudad, construida en el siglo XVI.

 

Desde el Paseíto Ramiro, la ruta se dirige hacia la Explanada de España, el hermoso paseo con más de seis millones de teselas de mármol de colores, un mosaico que imita las olas del mar. La explanada, entre la Plaza del Mar y la de Canalejas, está enmarcada por cuatro filas de esbeltas y hermosas palmeras. La Rambla divide en dos la Explanada y lleva al caminante al centro tradicional de la ciudad. A la izquierda, la glorieta ajardinada conocida como el Portal de Elche, de espectacular frondosidad, se divide en cuatro parterres y en cada esquina un ficus macrophylla que cubren casi todo el cielo de la plaza. Estos ejemplares centenarios con troncos de seis metros de perímetro, alcanzan alturas que oscilan entre los 13 y los 19 metros y sus diámetros de copa van desde los 16 a 21 los metros.

 

El camino entre el Portal de Elche y la Plaza Gabriel Miró es corto. En esta plaza de aspecto modernista y forma trapezoidal,  se puede contemplar el ejemplar de ficus más notable de todo el país, según el Mapa Forestal de España. Este ejemplar está acompañado por otros tres ficus de la misma especie, la macrophylla. Todos están protegidos por la Ley al presentar un perímetro de tronco mayor a seis metros y un diámetro de copa superior a los 25 metros. Junto a ellos hay cinco olmos viejos (ulmus minor), que si bien no llegan a alcanzar la categoría de árbol monumental, destacan por tener portes muy superiores a los habituales de la especie. En conjunto forman una arboleda de importante valor recreativo, ambiental y también cultural, puesto que su antigüedad, alrededor de 120 años, lo hacen parte integrante de la ciudad.

 

Muy cerca, el paseo de Canalejas se revela como un espectacular jardín de tierra con extensiones de árboles y arbustos separados por parterres que limitan un pasillo central en el que podemos encontrar seis ficus macrophylla y once ficus nitida, muchos de ellos protegidos debido a sus dimensiones de tronco y copa. También en este parque, los extremos de una escultura de entrañable nombre, la fuente del niño flautista, están limitados por dos robustos robles australianos, también conocidos como pinos de oro.

 

Una pareja de leones del siglo XVIII esculpidos en mármol escoltan la salida del paseo de Canalejas hacia la Plaza del Calvo Sotelo a través del Paseo del Doctor Gadea. La plaza data del siglo XVI pero el jardín es del último cuarto del siglo XIX. En esta plaza destacan tres árboles singulares: un olmo (ulmus minor), un plátano de sombra (platanus x hispanica), árbol muy característico en los parques, y una enorme araucaria o pino de Nortfolk (araucaria excelsa).

 

Para acabar el recorrido entre verdes gigantes, la ruta lleva hasta la Plaza de Ruperto Chapí, presidida por el espectacular y neogótico Teatro Principal construido entre 1846 y 1847 y también por dos árboles monumentales, un olmo (ulmus minor) y el plátano de sombra (platanus x hispanica), y es aquí donde concluye el recorrido natural.

 

Este patrimonio alicantino, compuesto más de medio centenar de árboles, permite conocer la capital de la Costa Blanca desde un punto de vista diferente: el de su naturaleza. Y el recorrido por este acervo medioambiental de la ciudad, acompañado por su cielo siempre azul, cautiva sin más al visitante.

Otros datos: Alacant/Alicante

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