Moros y Cristianos toman al asalto las calles de Alcoy

Publishing date 20/04/2015

El ejército de la cruz y las huestes de la media luna se enfrentan desde hace ocho siglos en Alcoy para disputarse la ciudad. Estas fiestas conmemoran los hechos acaecidos en 1276, cuando los cristianos alcoyanos luchan contra las tropas del caudillo musulmán Al-Azrq y esa batalla es el origen del patronazgo de San Jorge, al que la tradición atribuye la victoria cristiana. Ve y descubre los secretos de una celebración que cada mes de abril sorprende a miles de visitantes y que une a toda una ciudad en torno a su historia y a su patrón San Jorge. Ven y siente la fiesta, una forma diferente de celebrar la llegada de la primavera.
Moros y Cristianos toman al asalto las calles de Alcoy

Durante los días de fiesta, Alcoy permanece tomado por Moros y Cristianos, dos bandos que muestran con alegría su poderío de color, sonido, pólvora y vestimenta. La estructura de la fiesta, conocida como Trilogía Festera, se divide en tres días. El primer día es el de las Entradas, el segundo está dedicado al Patrón San Jorge y el tercer día es el del Alardo. La víspera de los tres grandes días de fiesta se conoce como el Día de los Músicos y que es un emocionado homenaje a las bandas de música. Pasacalle musical que acaba en la Plaça d’Espanya, donde los músicos se funden con el pueblo entonando el Himno de Fiestas.

Al alba repican las campanas de Santa María, el Día de las Entradas. La Plaça d’Espanya está a rebosar de gente expectante, los festeros con cara radiante, los trajes impolutos… es la Diana. Una escuadra de cada filà recorre el centro de Alcoy al son de pasodobles. ¡Despierta Alcoy! ¡La Fiesta ya está aquí! La mañana avanza y  las calles son un río de gente que se apresta a disfrutar de la Entrada Cristiana, un espectáculo que recorre el centro de Alcoy, y  rememora la entrada de los ejércitos de la cruz en la ciudad, dispuestos a defenderla del ataque sarraceno. Suenan clarines y tambores y el visitante puede admirar la carroza del Capitán rodeado de sus caballeros, las escuadras especiales, los estandartes y grupos de bailarines, y en definitiva, todo un ejército cristiano en un derroche de música y color sin igual. Durante toda la mañana, seguirán desfilando las distintas filaes con sus escuadras, sus músicas, sus carrozas repletas de niños, hasta la llegada del Alférez, que cierra la  Entrada Cristiana y siempre sorprende con su boato.

Es la hora de comer. Sólo una breve pausa para reponer fuerzas antes de contemplar la Entrada de Moros. Un derroche de imaginación y sensualidad que sumergirá al visitante en un ambiente oriental de las huestes de Mahoma que se aprestan a tomar la ciudad,  con bailarinas, guerreros africanos y animales, bajo una lluvia de confetis y serpentinas, lanzadas desde los balcones atestados de gente. Con la llegada de la noche, acaba la Entrada Mora, que deja al visitante con una sensación impactante y  ganas de ver más. Porque hay más, mucho más…

Si el visitante tiene la suerte de poder prolongar su estancia debe saber que el segundo día es el dedicado al Patrón San Jorge, el mártir de Capadocia, mundialmente conocido y que en Alcoy está encarnado por la figura de un niño, protagonista indiscutible de la Fiesta, querido y admirado por todos. El visitante podrá disfrutar de la Diana infantil y de procesiones tanto matutinas como vespertinas, en las que admirar con más detenimiento los fastuosos trajes de los principales actores de la fiesta.

Día del Alardo, es el tercer y último día, en el que se suceden la lucha dialéctica a través de las embajadas y la lucha incruenta con el arcabuz tronador, sumergiendo a la ciudad en un frenesí de pólvora y estruendo, no apto para oídos sensibles. Ambos bandos, moro y cristiano, se turnan en la toma y reconquista del castillo, mientras Alcoy se va llenando con el humo de la pólvora y el olor tan peculiar que emana de los arcabuces disparados. Y al caer la tarde, en las almenas del castillo, aparecerá el niño Sant Jordiet, a lomos de su blanco corcel, recreando el milagro que el pueblo de Alcoy rememora desde hace ya cientos de años.

Si hace unos 800 años los pobladores de estas tierras tuvieron que luchar, los de ahora se asoman a los balcones, preparan sus cámaras fotográficas y se sitúan para ver pasar la majestuosidad de los desfiles. Cruzados, asturianos, hijos del Cid, vascos, navarros y labradores, entre otras agrupaciones -conocidas como filaes-, simbolizan la concentración de fuerzas cristianas y que ataviados con cascos, espadas y escudos esperan la llegada del ejército moro. Timbales y clarines anuncian la llegada de las tropas moras. Berberiscos, abencerrajes, benimerines y mudéjares, entre otros ejércitos, preparan el momento de la batalla, que tiene lugar cuando ambos ejércitos queman más de dos mil kilos de pólvora en un enfrentamiento de sonido, alegría y humo.

Ven y disfruta de un espectáculo único en el mundo.

Otros datos: Alcoy

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