Algemesí regresa al medievo para celebrar sus fiestas

Publishing date 1/09/2014

Algemesí se viste de gala y sale a la calle para honrar a su patrona, la Mare de Déu de la Salut. El pueblo se convierte en museo viviente donde admirar La Muixeranga, Els Tornejants, Els Bastonets, Les Pastoretes o Les Llauradores. Una fiesta medieval, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, en la que cada vecino forma parte de su historia y tradición. Tradición, fe y cultura se unen en unas celebraciones que cada año acogen miles de visitantes los días 7 y 8 de septiembre.
Algemesí regresa al medievo para celebrar sus fiestas

La procesión de Nuestra Señora de la Salud es una celebración de origen medieval con rituales transmitidos de padres a hijos y que han cristalizado en diferentes manifestaciones: teatro, 63 composiciones musicales, danzas y representaciones con reminiscencias de cultos romanos, cristianos, musulmanes y judíos. Pueblos todos ellos que han entretejido la esencia de esta tierra.

La devoción a una imagen mariana, encontrada según cuenta la leyenda allá por el año 1247 en el tronco de una morera, se ha convertido en un referente sobre el que se fundamenta una procesión única de danzas y música. Las primeras noticias que se conocen sobre la celebración de la Fiesta son unos pliegos de descargo sobre el coste de la fiesta de Nuestra Señora el año 1610, celebrada por iniciativa de los vecinos de la calle de Berca, sede de la Capilla del Hallazgo. En 1680 pasa de ser fiesta de calle para convertirse en fiesta de todo el pueblo. Es muy posible que la fiesta ya quedara instituida el 1747, con la conmemoración del quinto centenario del hallazgo.

Cada 7 y 8 de septiembre las procesiones de la Mare de Déu llenan las calles de estelas de colores que se recrean en los caprichosos movimientos de la Muixeranga (torres humanas), els Bastonets (baile guerrero), la Carxofa (la danza de los tejedores precedida por una gran alcachofa), els Arquers (una variante de la danza de la Carxofa), les Pastoretes (danza protagonizada por niños), les llauradores Bolero (baile con música de viento) y els Tornejants (danza de guerra). Suenan, resuenan las melodías de la dolçaina y el tabalet. Son las danzas y las músicas de un pueblo que de generación en generación participa, de forma consciente o inconsciente, en la construcción de su fiesta, en la construcción y desarrollo de su propia identidad.

Los primeros sonidos que anuncian el inminente inicio de las fiestas, que llegan el 6 de septiembre, es la Nit del Retorn. Las campanas de la basílica de Sant Jaume tocan sin parar durante toda la noche. Es un rito único en el que se rememora el milagroso retorno de la imagen de Nuestra Señora de la Salud desde la villa de Alzira hasta un incipiente poblado de principios del siglo XIII. Algemesí convierte la imagen mariana en el eje vertebrador de su independencia.

El 7 de septiembre es la fiesta mayor. Cuando cae la tarde, las campanas de la basílica de Sant Jaume inician un ritmo potente que resuena en toda la ciudad, es el Repic de la Xerevia, un volteo originario de la Catedral de Valencia que marca el inmediato inicio de la fiesta.

Cesa el repique y el silencio que desciende de lo alto del campanario anuncia que las puertas de la Basílica se van a abrir. Suenan las primeras notas de dolçaina y los bailes inician la primera de las procesiones, la de las Promesas, en honor a la gran cantidad de vecinos que participan. La Muixeranga alza sus torres, resuenan los golpes de los Bastonets, vuelan los pulcros trajes de la Carxofa, los Arquets y les Pastoretes, suena el Bolero de les Llauradores, mientras los majestuosos Tornejants redoblan sus pasos de guerreros. Un ritual convertido en desfile donde todos los actores saben perfectamente el día, la hora y el lugar que requiere su participación.

La procesión, que se inicia con los misterios y martirios, tiene un orden escrupuloso con las torres de la Muixeranga en segundo lugar, els Bastonets, la Carxofa, els Arquets, les Pastoretes, el Bolero o les Llauradores. La segunda parte de la procesión es la religiosa. Encabezada por la Cruz Mayor le sigue els Tornejants, el estandarte de la Mare de Déu, el público y los festeros. La presidencia corre a cargo del clero, del depositario, del secretario y de los festeros del barrio organizador, de los miembros de la corporación municipal, de la banda de música y las promesas.

En la segunda procesión, la del 8 de septiembre, tiene un protagonismo especial el color. El día de la patrona se celebra una nueva muestra de devoción popular, conocida como la Processonetadel Matí, que ofrece una serie de matices y detalles únicos que la luz del día regala al visitante que contempla este tradicional espectáculo. Esta es la más breve, pero sin duda la más intensa y visitada de las procesiones. En los pocos metros que separa la Capella de la Troballa de la basílica de Sant Jaume, todos los bailes se concentran a lo largo de la calle de Berca y la plaza del Carbó. Uno de los momentos culminantes de la fiesta es la entrada de la imagen de la Mare de Déu de la Salut en la basílica de Sant Jaume. Dentro de un espacio reducido de la Plaça Major todos los bailes danzan al mismo tiempo. Durante unos minutos se produce un espectáculo indescriptible: las imágenes hablan por sí mismas. Es uno de los cuadros plásticos más impresionantes de la fiesta.

La tercera y última procesión es la más larga, dura unas siete horas y empieza a las 20 horas desde la Basílica menor de San Jaime y finaliza siempre, todo y que no hay cabeza horaria establecida, pasadas las dos de la madrugada. Conocida popularmente como la procesión de vuelta general, los tradicionales bailes de Algemesí y la imagen de la patrona transcurren de nuevo por el núcleo antiguo de ciudad, repitiendo el itinerario original de 1724, cuando aparecen las primeras noticias sobre la solemnización de las fiestas.

El destino final de este trayecto es la plaza Mayor, punto de salida y retorno, donde el público espera la llegada de la imagen. El largo itinerario de esta última procesión hace inevitable que la última de las entradas de la imagen al templo se produzca a altas horas de la madrugada. Con el último acceso de la virgen a la basílica llega la apoteosis final de toda una fiesta.

Imagenes:  Ximo Bueno, Paco Donderis, Enrique Castell, Vicente M. Granell, Elena Tornero,  José Portoles Victor San Germán. Museu Valencià de la Festa.

Otros datos: Algemesí

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