Arroz DO Valencia, mil años de cultivo

Publishing date 5/01/2015

Hay quien piensa que el arroz oculta algún misterioso secreto en su interior por ser capaz de enaltecer con su única compañía cualquier verdura, carne o pescado, a pesar de ser algo desabrido en soledad. Lo cierto es que sus bondades son muchas, muchísimas, y una de ellas es aliar y enlazar esencias, gustos y texturas con que procurar un interminable elenco gastronómico. Un recorrido por la Albufera de Valencia, donde se siembra desde hace más de mil años, muestra los secretos de un cultivo que cambia de color con el paso de las estaciones.
Arroz DO Valencia, mil años de cultivo

Mariscos mediterráneos, carnes de caza o corral, la más humilde de las hortalizas, unas sencillas legumbres o exiguas raspas pueden llegar a ser el mejor de los manjares cuando acompañan a un arroz, ya sea caldoso, meloso o en paella. Y es que este cereal con las características de una planta terrestre pero que vive con las raíces sumergidas en el agua, es uno de los pilares de la gastronomía mediterránea.

En las valencianas tierras de la Ribera, en la Albufera, donde flores y naranjos campan a sus anchas, se suceden uno tras otro los densos arrozales, un cultivo ancestral y cambiante. En Valencia, Sueca y Cullera, bajo el paraguas del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arroz de Valencia que se encarga de garantizar la calidad del arroz, se producen 120 millones de kilogramos de variedades como Gleva, Fonsa, J. Sendra, Albufera y sobre todo, Senia, Bahía y Bomba, adaptadas perfectamente a la zona del parque natural de la Albufera.

Todas estas variedades absorben perfectamente los caldos ofreciendo agradable textura y sabor. Bahía y Senia son de grano medio, poseen las mismas características organolépticas y son perfectas para elaborar cualquier receta tradicional valenciana. También el Bomba, debido a que no se abre longitudinalmente, tal y como sucede con el resto de las variedades, si no que los hace transversalmente como un acordeón y alcanza dos o tres veces el tamaño del grano crudo.

La gastronomía de la Comunitat Valenciana basada, sobre todo, en el arroz es fruto de su clima y de su diversidad, de sus vegas y sus huertas, de su mar y de su sol. Y prueba de ello es un recetario espectacular de cocina mediterránea con identidad propia.

Y es así porque el coto arrocero de la Albufera, con casi tres mil hectáreas de tierras  inundadas por el río Júcar, en plena producción mantiene un increíble mundo de vida y biodiversidad en su interior.

Dos rutas, con paradas en ullals y acequias, recorren la marjal sur del Júcar y los cultivos de Sueca. Ambas transitan por hermosos arrozales, caminos verdes o pardos, que muestran la realidad de un producto introducido en la península ibérica tras la conquista musulmana, nada menos que en el año 711 y que es hoy, bien entrado el siglo XXI, una de las joyas de la Comunitat Valenciana.

Otros datos: Valencia

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