CASTILLO-PALACIO

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El Castillo de Peñíscola es una fortaleza que ocupa la zona más elevada del peñón sobre el que se sustenta la antigua ciudad de Peñíscola. Comparte con el Vaticano y el palacio de los papas de Aviñón (Francia) el privilegio de haber sido Sede Pontificia, una de las tres que ha habido a lo largo de la historia.
Se comenzó a construir en 1294, concluyéndose la obra en 1307; sus promotores, los enigmáticos Templarios, la edificaron de acuerdo con los cánones de austeridad y robustez que regían en la Orden del Temple.
Pero la época más importante de sus más de 700 años de existencia es, sin duda alguna aquella en la que fue refugio de D. Pedro Martínez de Luna, el Papa Luna, Benedicto XIII. Para poder entender bien la personalidad de tan insigne figura, fundamental en la historia de Europa, se han de recorrer sus austeras salas sus sobrios patios y sus adustas torres, todo ello rodeado por el omnipresente mar Mediterráneo, del que Benedicto fue Papa: el Papa del mar.

De un alto interés arquitectónico, el Castillo del Papa Luna conserva importantes obras de la época del Pontífice. La Basílica papal de Benedicto XIII se complementa con el salón del trono. También destaca el salón del cónclave, el estudio con ventanas al mar y las habitaciones pontificias.

Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, la Diputación de Castellón inició su restauración en 1957 cuando le fue cedida su gestión por orden ministerial.

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Horario

Del 16 de octubre al domingo de Ramos: de 10.30 a 17.30 h.

Del domingo de Ramos al 15 de octubre: de 9.30 a 21.30 h.

Cerrado: 1 y 6 de enero, 9 de septiembre, 9 de octubre y 25 de diciembre.