Castell de l’Olla de Altea, a la espera de la gran palmera

El Castell de l’Olla no es un castillo de fuegos artificiales al uso. Y no es uno más porque los fuegos de artificio se unen a la música, al cielo y al mar para componer un espectáculo deslumbrante difícil de olvidar. La cita ineludible es el segundo sábado de agosto en la playa de la Olla de Altea, ese es el lugar y el momento para compartir unos fuegos que siempre consiguen emocionar. Una emoción que llega casi a la lágrima cuando la gran palmera dorada, la más espectacular de las palmeras, sube a lo más alto e ilumina la bahía ante la atónita mirada de propios y extraños. Ven a ver el Castell de l’Olla y comprobarás que una imagen vale más que mil palabras.
Castell de l’Olla de Altea, a la espera de la gran palmera

Cada año más de tres mil kilos de pólvora llenan de luz la bahía alteana coincidiendo con las fiestas de San Lorenzo. Una cofradía, la del Castell de l’Olla, creada casi tres décadas por un grupo de amigos, se encargan de la organización hasta el último detalle.

 

El Castell de l’Olla es un espectáculo que reúne a más de cincuenta mil personas en la playa deseosas de contemplar el juego de luz, pólvora y música, en una combinación de maestría y luz en la que también participan paralelamente, la danza y otras artes escénicas.

 

Con casi 30 años de historia a sus espaldas el castillo pirotécnico y musical que sumerge Altea bajo el fuego durante casi media hora siempre ofrece alguna novedad. No es vano es uno de los castillo experimentales más grandes del mundo en el que los pavos reales, las palmeras, los anillos, los giratorios o las cascadas, siempre tienen algo novedoso.

 

Ven a l’Olla de Altea antes del crepúsculo, busca un buen lugar y disponte a ver el Castell de l’Olla. Te emocionará, seguro.

 

 

Imágenes cedidas por: Miguel Llorens, Juanjo Alvarez y Olga Cuens

Otros datos: Altea

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