Ruinas del Castillo de Santa Ana en Oliva

Oliva, situada en la comarca de La Safor, en la provincia de València, es una ciudad de contrastes. La población se extiende hasta el mar, con playas naturales infinitas de gran belleza, pero no sólo son de interés sus playas, esta población cuenta con un rico patrimonio que nos hace viajar al siglo XVI, con las ruinas del castillo de Santa Ana.
Ruinas del Castillo de Santa Ana en Oliva

Esta fortaleza, ubicada en lo alto del monte Santa Ana, fue declarada Bien de Interés Cultural el 24 de octubre de 2002. Su historia se remonta a 1528, cuando las Cortes de Monzón proponen mejorar la protección del litoral de la comunidad construyendo defensas para frenar los ataques de los piratas berberiscos. Fue en 1575 cuando Felipe II encargó un estudio para ver el estado de defensa de la costa, estudio que llevó a construir diversas fortificaciones, y entre ellas el Castillo de Santa Ana.

En 1585 se terminó de construir el castillo sobre una antigua ermita dedicada a Santa Ana, en un emplazamiento estratégico desde el que se puede controlar gran parte del corredor de La Safor y estuvo de servicio durante el siglo XVII.

Actualmente sólo quedan las ruinas de la fortaleza, pero todavía se puede ver la planta original de la construcción que es rectangular, con dos torreones de planta circular en sus extremos noroeste y sureste.

Se puede visitar, siendo de libre acceso, y desde lo alto del castillo se obtienen unas preciosas vistas del interior de la comarca y del litoral de Oliva. Además, si nos encontramos en la zona se pueden realizar múltiples actividades, como por ejemplo realizar una ruta en los alrededores El Parque Natural de la Marjal de Pego-Oliva, o ponerse en remojo en las aguas termales de la Font Salada.
 

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