Fallas de Valencia, la fiesta del fuego

Publishing date 17/03/2014

Valencia ya está en fallas y se nota, la fiesta del fuego por naturaleza y preludio de la primavera, irrumpe y transforma la capital del Turia. El bullicio, las mascletàs, los castillos, los desfiles y los falleros han tomado las calles.
Fallas de Valencia, la fiesta del fuego

Valencia se transforma cada año para honrar con honores a Sant Josep. Y a esa transformación se unen las fallas, los monumentos de cartón piedra en los que no falta la ironía, la sátira y el sarcasmo, y que cambian la fisonomía de un centenar de ciudades y pueblos valencianos desde el día de la plantà.

 

Las fallas son el máximo exponente de la tradición y el sentimiento de un pueblo. Y por ello los valencianos viven a tope las fallas, su fiesta más internacional. Unas celebraciones en las que el fuego purificador engulle lo malo y lo negativo del año en los albores de la primavera.

 

El origen de la fiesta está en la calle. Hace muchos, muchos años los gremios quemaban a las puertas de sus talleres trastos viejos y listones de madera junto a los parots, una especie de antorchas con las que se alumbraban durante el invierno, que con el tiempo se transformaron en los actuales ninots. Precisamente los ninots son los que hoy dan sentido a las fallas gracias al mensaje que transmiten.

 

Los castillos y fuegos de artificio iluminan el cielo valenciano. La Alameda es el lugar desde donde se lanzan los castillos y que alcanzan su apogeo la madrugada del 18 con la Nit del Foc, una exhibición pirotécnica única en el mundo.

 

Falleras y falleros son los protagonistas de otro importantísimo acto: la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados. Todas las comisiones falleras desfilan desde sus casales hasta la Plaza de la Virgen, donde se elabora el impresionante manto de la patrona de la ciudad con los ramos de flores de las falleras.

 

Pero como todo, lo bueno también termina y bien lo saben los valencianos. El 19 de marzo arden todos los monumentos falleros, primero los infantiles y luego los grandes. La cremà empieza a las diez de la noche cuando se queman los monumentos pequeños. Dos horas más tarde, las llamas devoran una por una el resto de las fallas. La falla de la Plaza del Ayuntamiento es la última, y esa enorme pira es la que marca cada año el final de las fallas.

Otros datos: Valencia

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