La Semana Santa Marinera de Valencia, el fervor de un pueblo

Publishing date 23/03/2015

Los poblados marítimos de Valencia acogen con auténtica devoción la Semana Santa Marinera, una de las celebraciones religiosas con más arraigo en la capital del Turia. Una treintena de cofradías participan en una fiesta, cuyos orígenes se remontan al siglo XV. En Semana Santa, ven a Valencia y disfruta de la tradición, del mar y del sol. Un contraste increíble.
La Semana Santa Marinera de Valencia, el fervor de un pueblo

La Semana Santa en Valencia es el preludio del buen tiempo, parece dar la mano a la primavera, y con ella se conmemoran tradiciones y rituales que beben en las fuentes de la historia. La Semana Santa de Valencia tiene el apelativo de Marinera por su íntima relación con el mar, una arraigada tradición religiosa y popular que tiene como escenario los barrios del distrito marítimo: el Grao y el Cabanyal-Canyamelar, donde pescadores y marineros protagonizan manifestaciones públicas de fe.

En los albores del siglo XV, se crea la agrupación Concordia dels disciplinats, de la que fue prior San Vicente Ferrer. Es en este momento cuando comienzan las celebraciones de la Semana Santa en las tres parroquias de los Poblados Marítimos: Nuestra Señora de los Ángeles del Cabanyal, Nuestra Señora del Rosario de Canyamelar y Santa María del Grao.

A finales del siglo XVIII, es esta última parroquia la que cuenta con la denominada Concordia de Santa María del Grau, una archicofradía que engloba en su seno diversas entidades. Unos son los Sayones, que rinden culto al Santo Sepulcro y representan a los caballeros cristianos que fueron a Tierra Santa a reconquistar los Santos Lugares. Otra sección es la constituida por los Penitentes, también denominados Vestas en alusión al capirote tradicional que portan, rinden culto al Santísimo Cristo. Y por último, la corporación los Granaderos, que aparece tras la ocupación francesa de principios del siglo XIX, y simboliza a los soldados del ejército francés que con uniforme de gala dan escolta a la imagen de la Virgen de la Soledad en la Procesión del Santo Entierro.

En el siglo XX, la Semana Santa Marinera cambia y en 1924 se crea la Hermandad de la Santa Faz, en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, por un grupo de jóvenes. Y este hecho marca el inicio de una nueva etapa.

En 1927, dicha agrupación introduce un nuevo elemento de culto que rompe con la uniformidad de la imaginería, ya que al Nazareno, al Cristo Crucificado y a la Dolorosa, se une el grupo escultórico de cinco figuras que simbolizan el paso de la Verónica, obra de Mariano Benlliure y que es el primero que procesiona en la Semana Santa Marinera. También se modifica el vestuario que da paso al empleo de telas más ricas como el raso, la seda o el terciopelo. Un tercer elemento novedoso es la modificación de la concepción de la Semana Santa Marinera integrada por Sayones, Vestas y Granaderos, para dar paso a la aparición de nuevas hermandades.

La Semana Santa Marinera continúa su línea ascendente durante las décadas de los años cincuenta y sesenta, con sus tres parroquias, aunque vuelve a sufrir un nuevo declive en los años setenta, época en la que, sin embargo, reaparecen las procesiones de las Hermandades de Santa María del Mar. Ya en el año 1991 destaca la creación de la Cofradía de Jesús de Medinaceli y la reaparición de la Hermandad de la Crucifixión del Señor.

Las fiestas comienzan el Domingo de Ramos, pasan por el Jueves y Viernes Santo, días que conmemoran la pasión y muerte de Jesucristo, para finalizar con el Domingo de Resurrección. Es ese día, cuando se celebra un fastuoso desfile en el que participan todas las cofradías y hermandades y recorre las principales calles marineras, acompañados por un elemento primordial en la capital del Turia: la música. Todas las cofradías, corporaciones y hermandades recorren el itinerario del Santo Entierro, pero esta vez para anunciar que Jesucristo ha resucitado, mediante una explosión de color y alegría. El rostro descubierto, el negro de los atuendos se ha cambiado por el blanco y los personajes bíblicos lanzan al público flores.

Pero todo acaba y la Semana Santa también.  A partir de lunes las imágenes regresan a sus iglesias y hasta allí las acompañan miembros de las hermandades, fieles y público. Las casas que las albergaron han quedado vacías, se siente la ausencia de la imagen y las calles también han quedado vacías. De nuevo hay que esperar un año, no hay más remedio que hacerlo para vivir en Valencia una nueva Semana Santa Marinera.

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